
Prefieres soñar con los ojos abiertos y al borde de la cama. Unas hojas dobladas en el mural de tu habitación intentan susurrarte al oído cuantos te quieren todavía. Y ahí estas, en una noche extraña, con muchas estrellas por contar todavía fuera de la ventana. Sonrisas en el almacén que escapan de tu boca una y otra vez , tu pelo que cae sobre tu rostro y tus ojos alegres que iluminan todos los rincones de la habitación. Y estas sola y callada. Hasta que el viento de despegue te toma tiernamente de los brazos. No tuviste miedo a levantarte ni a caerte y no sabias porqué. Solo te dejas llevar con los pies descalzos sobre los espacios en blanco. Te elevas, respiras, flotas de un lado a otro, con tus alitas de mariposa, entre nubes y casitas de cristal y brillas como las hadas, esas de tus cuentos y vuelve a sonreír... Hoy has aprendido a volar... con los ojos cerrados, descalza, al borde de tu cama. Dentro de tu habitación. En el momento que te atrapan los recuerdos...


