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Saturday, March 17, 2007 | in : los dias y sus sombras

Prefieres soñar con los ojos abiertos y al borde de la cama. Unas hojas dobladas en el mural de tu habitación intentan susurrarte al oído cuantos te quieren todavía. Y ahí estas, en una noche extraña, con muchas estrellas por contar todavía fuera de la ventana. Sonrisas en el almacén que escapan de tu boca una y otra vez , tu pelo que cae sobre tu rostro y tus ojos alegres que iluminan todos los rincones de la habitación. Y estas sola y callada. Hasta que el viento de despegue te toma tiernamente de los brazos. No tuviste miedo a levantarte ni a caerte y no sabias porqué. Solo te dejas llevar con los pies descalzos sobre los espacios en blanco. Te elevas, respiras, flotas de un lado a otro, con tus alitas de mariposa, entre nubes y casitas de cristal y brillas como las hadas, esas de tus cuentos y vuelve a sonreír... Hoy has aprendido a volar... con los ojos cerrados, descalza, al borde de tu cama. Dentro de tu habitación. En el momento que te atrapan los recuerdos...

 

Cuando despertaste por la mañana, sentiste el calor de un buen sueño que te abrazaba. Y polvo de hadas en la palma de la mano.
cuartoazul @ 22:48 | comments (4)(popup) | comments (4)
Monday, March 12, 2007 | in : el diario
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez mas de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre si, se superponen y los cíclopes se miran, respiran confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos del dolor es dulce y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y que yo siento al temblar contra mi como una luna en el agua


Capitulo 7 de Rayuela – Julio Cortazar
cuartoazul @ 22:02 | comments (3)(popup) | comments (3)
Monday, March 05, 2007 | in :

Soy el que te mira de reojo, Atento a tu menor  gesto, movimiento y sonrisa, el que deja rastros en notas, puestas a escondidas en tu cartera esperando que te lleven, al lugar donde me encuentro. Soy el que deja pasar los minutos esperando encontrarte “por casualidades” en los paraderos, para robarte minutos de compañía. De tu compañía. Soy el que no baja del bus en su paradero (...casualidades que disimulaba sin éxito). Soy el que te mira lentamente. Soy el que memoriza despacio cada uno de tus detalles. Soy el que te escucha atentamente, Soy el que se pierde entre las pupilas de tus ojos.  Soy el que nunca te regala un NO por respuesta, soy el que no revisa lo que escribe, porque cree que esta bien así, a la primera... porque tu lo pusiste así.

 

Solo soy el chico de los mensajes, el que no te pide nada más que una sonrisa a cambio (y es que por ahora me basta....)

 

"Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera" (Ángel González)

 

Jueves, 01 de junio de 2006, 11:27:40 p.m.

 

 

Sucede que hoy volví a encontrarme con las cartas que nunca te entregue y recordé como hace algunos meses todavía creía en imposibles, sentado a escasos metros de ti, escribiéndote en los intermedios de clase o en el asiento del bus, camino a casa. Y pensé en llamarte, aunque no tuviera mucho por decirte. Y pensé en escribirte una vez más aunque me hubiese prometido varias veces no volver a hacerlo. Y de nuevo esa sensación de estar clavándome cuchillos entre el pecho y las costillas. Despacio, a solas. Aún me dueles es cierto. Pero ya no te espero como antes (aunque te reservo todavía un lugar... por si acaso...)

cuartoazul @ 22:29 | comments (popup) | comments