Que difícil es decir te quiero con la boca amordazada. Que difícil es susurrarte al oído todas esas cosas que aun no te he dicho. Que las cartas lo pueden todos o al menos eso creo mientras te escribo y te pienso una vez más. Que me hubiera gustado enamorarme de ti con muchas cicatrices menos en el pecho, con muchas decepciones menos asomando por la espalda. Que me debes una noche contra tu cuerpo, probando todos tus sentidos hasta que empiece el amanecer. Que te debo invitarte un sueño con final feliz. Que me debes una canción, susurrándome al oído. Que te debo esconderte bajo mi ropa, abrigarte bajo mi sabana, así hasta que quedes dormida. Que me debes un beso sabor a mora. Que te debo mi lápiz y papel.
Que todo amor imposible se merece un último aliento...